DIETA DEPURATIVA DE 2 y 3 DÍAS.


Realizar dietas depurativas es una manera muy recomendable para perder peso de forma saludable. Además, viene muy bien cuando hemos pasado una época de excesos, como en Navidades u otras celebraciones donde se come más de lo normal y +en las que terminamos hinchados, pesados, con acidez,etc... con una dieta depurativa nos recuperaremos rápidamente y nos sentiremos mejor.

Cada vez se aconseja más realizar algún día de ayuno cada cierto tiempo ( ENLACE ) , pero si eres de las personas que te cuesta mucho estar 24 horas sin comer, siempre puedes echar mano a una dieta depurativa. Estas dietas son muy eficaces para eliminar los restos de comida que se quedan alojadas por el intestino y que son fuente de toxicidad y putrefacción. Este aumento de las toxinas provocada por la putrefacción de los alimentos, sobre todo de carnes y lácteos, produce varios perjuicios para nuestra salud y para nuestra estética.

Por ejemplo, los alimentos que tardan en ser digeridos como las comidas con proteínas de origen animal, pueden producir irritación de la mucosa intestinal, producir extreñimiento, almorranas o hemorroides, dificultad de absorción de ciertos nutrientes, etc. desajustes que a la vez se traducen en un aumento del apetito. Por lo tanto, aunque comamos más, nos saciaremos menos.

Pero los tóxicos generados por una mala y lenta digestión no acaban ahí. Estos pasan al torrente sanguíneo y pueden perjudicar otras partes del cuerpo. Para que esto no suceda, nuestro cuerpo tratará de aislarlo envuelto en grasas y reteniendo líquidos.

Pero no hagamos más larga la entrada. Queda claro que es importante realizar de vez en cuando (cada 15 días o un mes) una dieta depurativa para encontrarse mejor, más ligero y más saludable.

La dieta depurativa siguiente es de 2 días, con 2 días el beneficio ya es notable. Para realizar una dieta depurativa con una duración mayor, es conveniente llevar un seguimiento de un experto de la salud nutricional.


PARTE DEL DÍA   DÍA 1        DÍA 2        
DESAYUNO    Zumo de manzana y yogurt     Zumo de uva y plátano  
ALMUERZO   fruta: pera, manzana, plátano, etc...   fruta: pera, manzana, plátano, etc... 
COMIDA  Gran ensalada de tomate, apio, lechuga o espinacas, pepino y zanahoria. Un té verde.  Menestra o al vapor: alcachofa, cardo, col, puerro, cebolla, calabacín, judías, chorro de aceite y limón. Un té.
MERIENDA Un par de rodajas de sandía o melón.  Yogur o piña.
CENA Sopas de ajo.  Gazpacho andaluz: tomate, pimiento verde, pepino, cebolla, aceite, sal y vinagre.
BEBIDA Beber 2 litros de agua con un chorro de limón. Beber 2 litros de agua con un chorro de limón.


La bebida: en principio no sería necesario beber 2 litros de agua si no tienes ganas, ya que toda la alimentación de estos dos días contiene mucha agua. Pero como estamos en fase depurativa, intentaremos que los riñones trabajen más eliminando así más toxina.

No obstante, si deseáis realizar dietas depurativas más largas y teniendo en cuenta que nuestro consejo es que sean revisadas por un nutricionista, te presentamos alguno otro modelo de dieta depurativa que superan los 3 día.



LECHE ENTERA, SEMI Y DESNATADA.

Muchas personas que tienen la intención de adelgazar deciden dejar de tomar leche entera y sustituirla por leche desnatada. Es cierto que la leche desnatada tiene menos grasa, no obstante, en el proceso de eliminación de la grasa, también se eliminan las vitaminas A, D y E (que luego deben añadir entre otras cosas para absorber el calcio, son leches enriquecidas) y también se eliminan las enzimas que facilitan la digestión de las grasa que aportan la leche. Si eliminamos estas enzimas, la grasa de la leche (lactosa) cuesta metabolizar y es más fácil que se formen toxinas y que se produzca la retención de líquidos. No obstante, la mayoría de las personas (en occidente) mantenemos un número adecuado de enzimas capaz de digerir la lactosa. El problema surge cuando no existen estas enzimas (como en los tubos digestivos de personas orientales) o cuando se tiene cierta alergia a esta.

La leche por sí misma ya es un producto muy debatido entre nutricionista, incluso últimamente los expertos de la universidad de Harvard recomiendan no tomar más de una ración diaria dado que beber leche se relaciona con el cáncer de colon, con cefaleas, y descalcificación de los huesos.

Entonces si no soy alérgico y no me sienta mal ¿conviene beber la leche desnatada a la leche entera para perder peso? 

Pues si hacemos caso a los consejos de los expertos de la universidad, y solo tomamos un vaso de leche al día. La diferencia de calorías entre tomar un vaso de leche entera y otra desnatada, no supera las 70 calorías, que equivale a 3 galletas Maria o 5 fresas (algo insignificante). Además, se ha comprobado que la leche desnatada, al ser un producto sin grasa sacia menos que la entera. Esto produce que en la próxima comida lleguemos con más hambre y comamos más.

Por último, la grasa dificulta la absorción de los hidratos de carbono en sangre. Esto quiere decir que, aunque la leche entera pueda engordar más, muy poco más que la desnatada como ya hemos visto, la leche desnatada engorda más que la semidesnatada ya que al no tener prácticamente grasa, la leche desnatada facilita que los hidratos de carbono (y calorías) sean absorbidos rápidamente y, como ya dijimos en el balance de calorías, todas aquellas calorías que no son quemadas, tienden a almacenarse en forma de grasa. Aparte de que la sensación de apetito se despertará antes.

Por tanto, nuestro consejo es que si se hace ejercicio frecuentemente es beber leche entera natural, existen muchas empresas que la suministran y sabes que estarás tomando una leche con todas las vitaminas y enzimas naturales. También puedes probar la leche de cabra, una leche que por cuya composición es la más parecida a la humana, la leche materna es el alimento más adecuado para cualquier persona.

Si no se hace ejercicio frecuentemente y no se quiere engordar, lo ideal es beber leche semidesnatada u otros tipos de leche como la leche de soja o de almendra.

EL AGUA ENGORDA?

Si es posible engordar bebiendo agua es una pregunta que podemos hacernos si vemos que manteniendo una dieta y haciendo algo de ejercicio observamos que no adelgazamos, de hecho cada vez pesamos más y nos vemos más "grandes"... ¿Qué es lo que nos pasa? ¿Engorda el agua?

El agua en sí no tiene calorías, por tanto no puede engordar. Lo que sucede es que el agua pesa y, cuando nuestro cuerpo retiene líquidos, es fácil que aumentemos de peso más y más. Por tanto, es fácil eliminar el peso que adquirimos por la retención de agua simplemente eliminando aquellos factores que lo provocan.



Veamos pues:

  • Problemas de circulación causados por estar sentado o de pie largos periodos.
  • Utilizar ropa muy ajustada.
  • Ciertos medicamentos como los anticonceptivos hormonales.
  • Problemas linfáticos o renales.
  • Dietas ricas en sal. La sal, al tomarla de forma mineral, debe ser disuelta con agua. Por eso se retiene.
  • Desajustes hormonales que se pueden dar durante el embarazo, la menstruación o la menopausia.
  • En personas con hipertensión la probabilidad de retener líquidos es mayor.
  • Una dieta rica en grasas, sodio, bebidas alcohólicas y pobre en agua ayudan a producir hinchazón por causa de retención de líquidos.


Algunos remedios para evitar la acumulación de líquidos son:

Beber mucha agua. Aunque parezca una contradicción, beber mucha agua ayuda a la eliminación de toxinas del cuerpo, de sales y grasas. Además la circulación sanguínea es más fluida y por tanto ayuda al intercambio de líquidos.

Puedes tomar alimentos naturales y remedios caseros que te ayudarán a perder el líquido retenido y bajar peso. Piña o ananás, té verde, cola de caballo, sandía, melón, diente de león, cebolla, espárragos y alcachofas.

Masajes linfáticos y otros tipos... así como tratamientos termales ayudan a eliminar el agua retenida y reducir el peso total.

LA IMPORTANCIA DEL AYUNO PARA ADELGAZAR.

El ayuno, se llama al acto de dejar de ingerir alimentos de forma voluntaria, ayunamos por la noches y rompemos el ayuno cuando des-ayunamos por la mañana al levantarnos. Siempre decimos que pasar hambre es una mala opción si queremos adelgazar, que ralentiza el metabolismo y por tanto la quema de calorías de nuestro cuerpo (sobre el metabolismo). Pero realizar ayunos, de 24 o 48 horas (tomando líquidos, zumos  o caldos) una vez a la semana o una vez al mes, son práctica muy recomendables. Son tan recomendable que la mayoría de las religiones y movimientos filosóficos lo han aconsejado a lo largo de la historia como un hábito saludable.

Hace unos años se realizó un estudio donde comparaban las esperanzas y calidad de vida de un grupo de personas las cuales ayunaban con otras que no lo hacían. Del estudio se desprendió la conclusión de que aquellas personas que ayunaban ocasionalmente tenían mayor esperanza de vida y sufrían menos enfermedades relacionadas con la alimentación como la diabetes, algunos cánceres, enfermedades coronarias, procesos degenerativos, etc... que aquellos que nunca ayunaban.

Pero vayamos a aquello que nos importa, a la relación que existe entre ayunar y adelgazar. 

Es sabido que cuando ayunamos, nuestro cuerpo tiende a alimentarse de las reservas de nuestro cuerpo. Primeramente se queman los hidratos de carbono, luego las proteínas y por último, las grasas. Cuando empezamos a ayunar y los carbohidratos y las proteínas escasean, nuestro cuerpo pone en marcha un proceso por el cual simplifica la liberación de las grasas. Resumiendo el proceso, podríamos decir que al ayunar, nuestro cuerpo se predispone a quemar las grasas para conseguir la energía necesaria ya que prevé la escasez de otras fuentes de energía más comunes como los carbohidratos y las proteínas.

Pero no solo es que nuestro cuerpo se predisponga a la quema de grasas cuando ayunamos, sino que tenemos que tener en cuenta que en estas almacenan elementos tóxicos y sales, que al ser eliminados, reducimos también la necesidad de retención de líquidos.

Si se nos ocurre hacer un ayuno de más de 24 horas, debemos informarnos sobre el proceso y es conveniente que seamos aconsejados por un experto nutricional. Es posible que se sientan molestias, como angustias, dolores en los riñones, mareos, debilidad, etc... todo ello son síntomas de un proceso de desintoxicación del cuerpo y no debe asustarnos. Puedes encontrar mucha información sobre el ayuno en libros o en Internet.

Y otra cosa importante a tener en cuenta es que, al terminar el ayuno de más de 24 horas, no podemos empezar a comer como lo hacemos normalmente. Las comidas deben empezar por ser de poca cantidad y jugosas. La regla básica dice que el mismo tiempo que ayunamos, es el que necesita el cuerpo para poder comer como normalmente.

Así que ya sabes, si quieres adelgazar y de forma saludable, puedes echar mano a una práctica muy saludable, el ayuno con moderación.

ENLACE del estudio.

ADELGAZAR, CUIDADOS CON LOS PRODUCTOS MILAGROSOS.

Si has decidido bajar de peso, tienes que saber que no existen productos milagrosos y a la vez saludables que te permitan bajar de peso sin conllevar en el proceso un problema para la salud. De hecho, si te prometen resultados rápidos y sin esfuerzos, duda de estos productos.

Estos productos milagrosos son en muchos casos ineficaces y el único motivo por el que existen son para conseguir nuestro dinero y reducir nuestra autoestima y capacidad de esfuerzo, haciéndose más importante la necesidad de buscar ayuda en otros productos milagrosos.

Estos productos, aunque en principio pueden parecer funcionar, pueden producir un efecto rebote y, o se toma de manera continuada o al dejarlo se vuelve al mismo peso o, en algunos casos, se supera este.

Pero el efecto rebote no es lo peor que puede pasar, de hecho los productos milagro también pueden reducir el metabolismo haciéndonos resistentes a las pérdidas de grasa corporal. (Más sobre el metabolismo AQUÍ). Algo contraproducente si queremos adelgazar.

También puede conllevar la falta de nutrientes (oligoelementos o vitaminas) en nuestra dieta. Las carencias nutritivas se producen ya que suelen prohibir cierto tipo de alimentos que nos aportan nutrientes característicos.

Las características y los problemas que pueden  traer los productos milagros son cuantiosos, y hay que saber diferenciarlos. Si lo deseas, en este ENLACE, puedes ver los consejos que la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas nos dan para diferenciar los productos "milagros" cuando nos los ofrecen.

Alimentos que adelgazan.

En general los alimentos nos proporcionan una cantidad de energía dependiendo de la cantidad de calorías que nos aporten. Pero hay alimentos que apenas tienen calorías, en cambio, la digerir esto alimentos, conllevan un gasto calórico superior al que nos aportan.

En la digestión, piensa que primero debemos masticar y salivar la comida, esto ya es un pequeño gasto calórico. Una vez el bolo alimenticio llegue al estómago, este debe ser disuelto con poderosos jugos gástricos que necesitan de energía para ser elaborados. Y por último, pasar la comida por el intestino delgado, gracias a un transporte mecánico que se realiza el movimiento constante de los intestinos. Todo ello supone un gasto de energía que dependerá de la comida que sea y de su fácil o difícil digestión.

Un ejemplo práctico puede ser el siguiente:
Imaginemos que tenemos un trabajo sedentario que no supone mucho gasto calórico, y a mitad de mañana tenemos hambre. Pues bien, nos podemos comer una manzana, que puede tener 70 calorías, pero en su proceso de digestión, consumimos 80 calorías. Pues al comer una manzana estaremos gastando hasta 10 calorías de nuestro cuerpo. Por tanto, perderemos peso pero conseguiremos aquellos minerales y vitaminas que necesitamos.


Teniendo en cuenta esto, se ha llegado a la conclusión de que existen alimentos que nos dan menos calorías que las que gastamos en metabolizarlos. Estos, reciben alimentos quemagrasa o de calorías negativas. Por tanto, veamos algunos a los que podemos echar mano cuando sentimos un poco de hambre a mitad de tarde o mitad de mañana.


  • Manzanas
  • Apio 
  • Limones
  • Naranjas 
  • Guayaba 
  • Pomelo
  • Zanahoria
  • Fresas
  • Espinacas
  • Alcachofa
  • Piña o Ananás
  • Espárragos
  • Tomate
  • Té verde con poco azúcar
  • Calabaza
  • Coliflor
  • Lechuga
  • Pepino
  • Melón
  • Etc...


Por cierto, si quieres saber más sobre el gasto calórico.... PINCHA AQUÍ




¿Por qué engordo si hago ejercicio?

Cuando decidimos que queremos practicar algún deporte para perder peso, puede pasar que las primeras veces no veamos resultados e incluso es posible que la báscula nos de unos resultados inesperado: es posible que hasta veamos que pesamos más que antes de practicar ejercicio.

Pero si sucede esto, no te desesperes y no te rindas, continua haciendo deporte porque la perseverancia es la clave del éxito. Es muy normal que durante las primeras semanas e incluso meses que hacemos deporte, no bajemos de peso. Pero este peso realmente no es grasa, de hecho la grasa sí va desapareciendo. Lo que nos produce que pesemos más es el músculo. Los músculos, al activarse cogen volumen, se hinchan, se desarrollan y se hacen más densos y también más pesados.  Seguro que si te fijas, verás que la ropa no te aprieta más y que incluso ahora, aun pesando lo mismo o más, te viene más holgada. Eso es porque tu cuerpo se va moldeando pero no engordando.

Por supuesto, entendemos que nos referimos a deportes o ejercicios aeróbicos y tampoco es necesario correr maratones para adelgazar, empieza de forma moderada y ves aumentando poco a poco, así también te será más fácil controlar el hambre. Si por ejemplo realizas pesas, no quemarás grasa y lo normal es empezar a pesar más.

Por último, el motivo para adelgazar, el más saludable, no es pesar menos, sino equilibrar tu índice de masa corporal, que es el indicador  más utilizado para comprobar la obesidad de cada individuo. Reducir la cantidad de grasa respecto a la musculatura de tu cuerpo.