Grasa blanca y grasa parda.

En nuestro cuerpo existen dos tipos de tejido adiposo: la grasa blanca y la grasa parda. No son iguales y, dependiendo de sus características, son totalmente diferentes a la hora de adelgazar. Mientras que una se  facilita adelgazar, la otra produce obesidad. Veamos:

La grasa blanca es aquella que, como su propio nombre indica es de color blanco, y es una acumulación de lípidos (grasa) con el fin de almacenar energía. Es la que produce la obesidad y sobrepeso y conlleva varios problemas de salud.

La grasa parda es de ese color a causa de la mayor concentración de mitocondrias. Estas, son las responsables de producir energía y al contrario que sucede con la grasa blanca, la parda o marrón quema grasa.

La grasa parda se encuentra en mayor concentración en bebés, y actúa proporcionándoles la energía tan necesaria durante estos primeros días. Con el tiempo, y si saber aun muy bien porqué, esta grasa desaparece y se inactiva.

Aparte de esto, hay que decir que la grasa parda se acumula alrededor de órganos importantes como pulmones, corazón y vísceras y los protege y los mantiene calientes ya que esta grasa genera más fácilmente calor que la grasa blanca. Posiblemente esta sea la causa de que las personas que viven en ambientes fríos tengan mayor cantidad de grasa parda y en cambio las personas que viven en ambiente caluroso tengan mayor cantidad de grasa blanca, tal y como descubrieron Severio Cinti y sus colaboradores de la Universidad de Ancona (Italia).

Entonces, el frío es bueno... mantiene alto el nivel de grasa parda. Y al igual que sucede con la masa muscular, la grasa parda aumenta la velocidad del metabolismo.


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